martes, 23 de junio de 2026

NO ME SALVEN

 




No me salven.
Por favor, no me salven.
Tengo demasiadas canas, demasiados libros leídos, demasiados desengaños, demasiados errores, demasiados fracasos,  demasiados caminos recorridos ,  como para que me salven.
Todos los días me levanto esperando escuchar noticias positivas,  creíbles,  solidarias, noticias de la verdadera realidad.
Y solo me encuentro el mismo paisaje.
Palabrería, demagogia, populismo, vaguedades, promesas  incumplidas, mentiras, amoralidad....y corrupción.
" Si el vaso no está limpio, lo que en el derrames se corromperá" (Horacio).
El evidente y notorio desencanto ciudadano, alimenta propuestas populistas que el devenir  histórico demuestra su posterior fracaso, pero pagando un alto precio  económico y social.Horacio (6
No me salven.
A estas alturas de mi vida, solo necesito hechos.
Necesito realidades.
Presente y no futuro.
No necesito salvadores , iluminados, profetas, nuevos libertadores, arribistas o pesebristas del poder.
Necesito ciudadanos.
Con los pies en la tierra, escuchando y presenciando la miseria, las deficiencias, la falta de trabajo, las necesidades de mejoras en los diferentes sectores, la pobreza de los comedores sociales, las dificultades de vivienda digna, los sueldos tercer mundistas de las nuevas generaciones.
Necesito calle y no poltrona.
Y todo ello gestionado  por los mejores profesionales en cada campo, las mentes brillantes que existen en nuestro país, los más capacitados, los de mayor conciencia social, los de mayor sentido de Estado.
Y , evidentemente, correctamente remunerados pero con los mínimos privilegios. Solo aquellos que estén plenamente justificados para el desarrollo de su función. 
Y con transparencia informativa, con cifras reales, con ahorro presupuestario en las diferentes partidas necesarias para hacer funcionar la maquinaria.
Este es solo un ejemplo de los múltiples que podríamos citar en estos últimos tiempos.
Este no es un texto ideológico, no es un texto partidista.
Lo escribiría igual, sea quien sea que ocupe el poder.
Y va dirigido a toda la clase política , aunque en este caso particularmente a quien hoy gobierna.
No me salven. 
Gestionen y  gobiernen, pensando en nosotros, no en sus ambiciones.
Sean ustedes verdaderos ciudadanos que, voluntariamente  , ocupan puestos pagados con nuestros impuestos, para conseguir la mejor cuenta de resultados de esa gran empresa llamada España.
Y recuerden que el Congreso es nuestra cámara de representación y obviamente de discrepancia, pero para buscar soluciones.
No un frente de guerra.  
No tengo nada en contra de quien, honestamente,  ha decidido dedicar su vida a la política.
Pero, no hagan buena la conocida frase de mi admirado Groucho Marx:
" La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados".
Una vez más....no me salven.
 



miércoles, 10 de junio de 2026

DESENCANTO




La retransmisión televisiva de la visita del Papa Leon XIV a España nos ha aportado imágenes que parecen mostrar  un cambio sociológico entre la juventud , quizás ya existente , que yo desconocía.
Una plaza llena, un líder religioso aclamado, miles de jóvenes cantando al unísono, fervor y entusiasmo.
Una causa que de repente ocupa titulares y conversaciones.

En esos momentos resulta casi imposible escapar a una sensación colectiva: algo está cambiando.
Y quizás sea cierto.
O quizás no.
Porque la historia tiene una curiosa costumbre: someter el entusiasmo a la auditoría del tiempo.
Con la debida y lógica distancia similar a , en su momento, la aparición de un nuevo partido político de izquierdas.
Podemos.
El auge es la fase más agradecida. Todo parece posible. Los seguidores ven futuro. Los detractores minimizan lo que ocurre. Los medios amplifican el fenómeno. Cada cual encuentra en él la confirmación de sus propias expectativas.
Después llega la realidad.
La realidad no suele entrar por la puerta principal. Aparece poco a poco. 
Exige constancia, organización, resultados, coherencia y paciencia. Virtudes bastante menos fotogénicas que el entusiasmo.
Es entonces cuando se descubre si aquello era una corriente profunda o simplemente una ola especialmente alta.
Y finalmente aparece el desencanto. 
Ese viejo conocido.
No porque el fenómeno fuese necesariamente falso, sino porque las expectativas suelen viajar más rápido que los hechos.
La sociedad moderna parece sufrir una extraña impaciencia histórica.
Antes de que un movimiento haya demostrado nada, ya hay quien anuncia su triunfo definitivo.
Y antes de que fracase, ya hay quien redacta su esquela.
Vivimos rodeados de comienzos históricos y finales definitivos que rara vez sobreviven al siguiente ciclo informat
El entusiasmo es un magnífico punto de partida. El problema aparece cuando se le exige actuar como prueba.
No todo auge termina en desencanto. Pero casi todos los desencantos nacen de un auge.
Quizá dentro de unos años descubramos que aquellas imágenes anunciaban una transformación que apenas éramos capaces de percibir.
O quizá comprobemos que fueron simplemente el reflejo de una necesidad colectiva de creer, durante unas horas, unos y otros  que algo estaba cambiando.
La diferencia entre una cosa y otra suele ser sencilla de explicar. Lo complicado es que solo la conoce el tiempo
Sócrates afirmaba que la sabiduría comienza al reconocer lo que uno ignora, y también algo de la curiosidad permanente que caracteriza a quienes seguimos observando el mundo sin darlo por resuelto.
Yo, con los años he acumulado menos certezas de las que esperaba y más preguntas de las que imaginaba. 
No me parece un mal intercambio
Y cada vez que creo haber entendido cómo funciona la realidad, la realidad tiene la desagradable costumbre de introducir una enmienda.
Confieso que, obviamente, no tengo todas las respuestas.
Pero no por ello dejaré de seguir haciéndome preguntas.
Hasta que la función termine......