viernes, 24 de noviembre de 2017

SE LLAMA LUPE



Se llama Lupe. 
Tiene algo más de cuarenta años, no es muy alta,  con un cabello entre castaño y rubio, que varia en función de sus experimentos estilísticos.
Aterrizó hace años en Europa, concretamente en Polonia , procedente de Bolivia su país natal, donde dejó a su madre, de ya avanzada edad, como tutora de sus dos hijos varones en aquellos momentos todavía adolescentes .
La barrera del idioma y el choque cultural de una sociedad como la polaca, la invitó a tomar nuevos vuelos y llegar a España.
Trabajadora incansable superó con  dificultades los obstáculos para conseguir su tarjeta de residencia para, al menos  ,  no tener que vivir con la angustia diaria de tener que ser expatriada.
Estira sus ingresos al máximo, para poder enviar algo de dinero a su familia , con el deseo de facilitar la educación de sus hijos y permitirles crear una base sólida para desarrollar su vida.
El Destino no ha sido precisamente generoso con ella.
Uno de sus hermanos fue asesinado, cuando conducía un modesto y viejo coche, como consecuencia de un atraco con violencia.
Otro de ellos, sufrió un accidente laboral, mientras trabajaba en una obra. Del golpe sufrido, falleció instantáneamente.
Al igual que en otras casas, acude a la mía dos veces a la semana, para ayudarme en las habituales tareas domésticas.
Y es un maravilloso ejemplo de vida.
Haga frío o calor, con lluvia o con sol, aparece por la puerta siempre con una sonrisa y buen humor, dispuesta a hacer lo mejor posible su trabajo .
Incluso cuando un inoportuno resfriado o cualquier otra molestia, perturban su día a día.
Sueña y ahorra, desde hace cinco años, para poder permitirse volver de vacaciones a su país( palabra mágica ,dado que durante todo ese tiempo nunca ha disfrutado de ellas) para poder abrazar a su madre e hijos  , con los cuales y ayudada por la tecnología procura mantener contacto diario.
Es un excelente ejemplo de ese colectivo de personas anónimas que luchan diariamente para llevar adelante su vida, en condiciones que ninguno de nosotros desearíamos para nuestras personas más queridas.
Y es mi mejor terapia cuando, contagiado por nuestro egoísta día a día, pienso , erróneamente, que tengo un problema,   una decepción o una frustración.
A estos héroes no los vemos en la gran pantalla, ni se crea merchandising para regalar a nuestros hijos.
Son anónimos y lo seguirán siendo.
Que sirvan estas líneas como modesto homenaje a todos ellos.
Y particularmente a ella.
Se llama Lupe y se merece todo mi respeto, cariño  y admiración.










lunes, 20 de noviembre de 2017

SOÑAR







Siempre ha sido un soñador.
Cuantas veces he escuchado este comentario para definir a alguien.
Conmigo , tambien lo han hecho en su día.
Transcurridos muchos años, todavía sigo sin saber si es un elogio  o una crítica.
Normalmente se supone que es un halago, dirigido a esa persona idealista, romántica y creativa que rompe barreras, elimina prejuicios, deja rienda suelta a su imaginación y aspira a vivir en un mundo más justo, libre e igualitario.
Ese perfil de individuo , cuestiona lo establecido, no se deja llevar por la rutina e intenta llevar a cabo sus proyectos, por disparatados que le puedan aparecer a su entorno .
En esa misma línea positiva, se argumenta que la genialidad está asociada a ese perfil.
Pintores, arquitectos o escritores que han conseguido alcanzar ese umbral, se citan como ejemplo de lo necesario de ese rasgo, para  poder salir del camino  establecido.
Sigmund Freud , en su obra “ La interpretación de los sueños”, identifica tres tipos de sueño :
- El que representa sin inhibiciones un deseo no reprimido, que en la vida cotidiana está pobremente insatisfecho.
- Aquel que representa de forma encubierta o simbólica un deseo reprimido.
- Y por último el que tambien representa un deseo reprimido, pero que se muestra poco o nada encubierto.
Su periódica lectura , seguramente por incapacidad mía, no me ha ayudado a esclarecer aquellos que soy capaz de recordar.
Puede que sea la razón por la cual, esporádicamente, no logro conciliar el sueño hasta avanzada la madrugada, a pesar de mis esfuerzos.
Aunque percibo que en ese desglose freudiano, está la clave.
Y posiblemente es una mezcla de los tres conceptos.
Cuando iniciamos nuestro periplo vital, consciente o inconscientemente, existen objetivos en nuestro interior que deseamos ver plasmados.
La mayor o menor facilidad de ese recorrido, nos ha hecho creer, puntualmente, que lo hemos conseguido.
Transcurrido el tiempo, al asomarte a tu paisaje cotidiano, te das cuenta de que no ha sido así .
 O al menos no como tu hubieses deseado.
Posiblemente, mi lado pragmático es el que provoca esa dificultad para conciliar el deseado descanso, ante el temor de que no  me transporte a esa  realidad que anhelo.
O al contrario, que si lo consiga,  pero tenga que volver a   mi amanecer , mi despertar, mi realidad.
Y llegas al nuevo reto: seguir o no soñando.
Tienes que tomar partido, como en tantos otros aspectos de la vida.
Y he decidido que quiero, necesito, deseo..... seguir soñando.
Lo contrario, sería traicionarme a mi mismo, autoengañarme, modificar voluntariamente mi personalidad.
Y lo haré en la confianza de que el impredecible destino coquetee conmigo, me guiñe un ojo y me conceda, aunque sea puntualmente,  un pequeño espacio de hermosa realidad.
Seguire esperando, seguire soñando.
Hasta que ese sueño se convierta en eterno.