viernes, 27 de enero de 2012

RENDIRSE





Lo entiendo.
Claro que lo entiendo , porqué a mi también me ocurre. 
Hay días que, a pesar de tu buena voluntad, el entorno es hostil. Te despiertas y todavía somnoliento preparas maquinalmente un café y conectas la radio.
Los boletines informativos desgranan una serie de noticias pesimistas, en la cual la palabra crisis es predominante.
Cambias a otra emisora y una serie de lerdos ilustrados opinan con autoridad y firmeza sobre los más variados temas , donde su aparente cultura enciclopédica y preparación, les permite estar en posesión de la verdad y lanzar todo tipo de propuestas que, desgraciadamente, influencian el punto de vista de una parte de la audiencia. Y todo ello con una agresividad que se transmite y te influencia.
Suena el teléfono y una amable señorita te desgrana las ventajas que implicarían para tu bienestar personal cambiarte a su Compañía telefónica. Cuando, amablemente les informas que no estas interesado, insisten hasta agotar tu paciencia ....y tu tiempo.
Revisas el buzón de tu correo y una serie de sobres comienzan a aparecer, recordando todo el dinero empleado en tus gastos cotidianos y  los que, incentivados por el consumismo desaforado de nuestra sociedad, has malgastado inútilmente, dejandote llevar por las, no siempre , sutiles campañas de marketing.
Te conectas al  ordenador y correos de todo tipo te invaden, algunos interesantes y la mayoría absolutamente prescindibles.
Abrumado por tanta mediocridad, el desánimo te invade, provoca una reflexion sobre tu devenir cotidiano y empleando el símil pugilistico, deseas  tirar la toalla y enclaustrarte cada vez más en tu pequeño refugio, pero....

NO TE RINDAS

Esa mediocridad es combatible.
La vida es otra cosa.
Empezar tu jornada escuchando una bella aria o cualquier otro tipo de música que te complazca y te relaje, es una excelente forma de empezar un nuevo día.
Apreciar el aroma de un buen café mientras la escuchas es un complemento perfecto.
Olvidarte de estar al tanto de las supuestas nuevas noticias y aparcarlas hasta la hora del almuerzo, no te va a limitar tu conocimiento ni existe ninguna urgencia en escucharlas ya que, salvo imprevistos, es más de lo mismo.
No te dejes contagiar por los mediocres políticos que, en función de sus intereses partidistas, lanzan proclamas de toda índole.
Observar por la ventana que hace un día maravilloso que te ayuda a pasear o que, aunque el tiempo este lluvioso, existen hermosos parques para disfrutar, convenientemente pertrechado, es un lujo gratuito que te puedes permitir.
Visitar , por fin, esa exposición que tanto tiempo llevas deseando conocer, es un objetivo alcanzable y barato.
Hacer planes de viaje, leer a Benedetti, explorar nuevos rincones de tu ciudad o entrar en un local de libros de ocasión para ver si algo te interesa, es placentero.
Intentar corroborar si esa nueva película de la cual tanto te han hablado, es verdaderamente interesante, está al alcance de cualquiera.
Y a todo ello hay que sumar tu propia introspección: 
Meditar relajadamente, ver que se puede mejorar en tu natural crecimiento, escribir bien o mal, pero disfrutando, crear , pensar, es un placer.
En pocas palabras: VIVIR pero vivir de verdad, no como los demás quieren que vivas.
Eres libre, , te rodea mucha belleza .....disfrutala.
Siempre recuerdo un viejo eslogan de una empresa francesa dedicada a la confección de ropa para ambos sexos: " La vida es demasiado corta, para vestir triste"
No vistas triste. Y ello solo depende de ti.
Queda tanto que hacer, tanto que conocer, tanto que disfrutar que cada vez encuentro más absurda la coloquial frase de "matar el tiempo".  El tiempo no es para matarlo, es para vivirlo.
Cuando tu estado de ánimo sea bajo, lo cual es humano, cuando te parezca que la vida es monótona, cuando , lamentablemente, te llega una mala noticia, recuerda:

 NO TE RINDAS......




lunes, 9 de enero de 2012

LLENAR EL VASO









Una de las frases más habituales, para describir el estado de ánimo, es la de ver el vaso medio lleno o medio vacío.
O sea de forma optimista o pesimista.
La expresión es muy gráfica y válida.
Pero ¿ nos hemos preguntado quien llena el vaso?
Claramente, nosotros.
Incluso, de forma práctica, cuando se lo servimos a un amigo, para degustar un buen vino.
Ello plantea múltiples interrogantes:
¿ Hasta que punto podemos controlar o valorar nuestro día a día, nuestros éxitos, nuestros fracasos, felicidades o amarguras?
¿ El vaso está así o lo vemos así?
Todos ansiamos alcanzar ese estado útopico, que definimos como felicidad.
Pero, desgraciadamente, nos quedamos en el intento y no sabemos aplicar un método unipersonal que nos ayude a aproximarnos a dicho estado.
Practicaré con el ejemplo, procediendo a un auto análisis.
Lo primario:
Salud: Aceptable, dado que somos un organismo expuesto a averías, desperfectos y achaques.
Dinero: Mucho mejor que un enorme porcentaje de la población mundial donde, literalmente, hay millones de personas que mueren de hambre.
Amor: Caso de ausencia de pareja sentimental, quedan otras muchas cosas valorables: tu familia, tus escasos pero buenos amigos, la música, la pintura, el cine, la literatura, los viajes.
Es decir .....la vida.
Si fuésemos capaces, cada vez que nos lamentamos, de reflexionar y valorar lo que tenemos de manera objetiva, comprobaríamos que el vaso está mucho más veces lleno que vacío.
Y que somos nosotros, con nuestras decisiones, aciertos, errores , dudas o inseguridades quienes nos encargamos de llenarlo o vaciarlo.
El mundo, la sociedad, lo que nos rodea es, de por sí, imperfecto.
Nosotros, que formamos parte del mismo, también.
Cualquier experto en salud mental, sean cuales sean sus técnicas, siempre coincidirá en recomendarte que procures fijarte metas, pero alcanzables.
Todo aquello que sobrepase tus propias capacidades, te convertirá en un ser insatisfecho y permanentemente amargado.
Pero el minusvalorar las mismas, es un error producto de tu propia inseguridad.
Hay que saber ver y no solo mirar.
Que no nos pase lo que al tonto, que le señalas la Luna y  mira el dedo.
Así que en estas fechas incomodas, pero proclives a hacer balance de lo transcurrido, quiero levantar mi vaso, en honor de la maravillosa gente que forma parte de mi mundo interior y brindar por ellos.
Naturalmente ...... con el vaso lleno.
Y no olvidar que a veces el problema no es solo el contenido.
En casos límites a lo mejor lo que necesitas es.....tirar el vaso.