domingo, 1 de febrero de 2026

GRANDE


Hay victorias que van más allá del deporte. 
Hay triunfos que despiertan algo profundo , que nos reconcilia con la idea de que el esfuerzo, la humildad y la alegría todavía importan.
 Eso hizo hoy Carlos Alcaraz en el Open de Australia..
En cada golpe suyo hay luz, hambre y gratitud. 
En cada carrera, en cada gesto, en cada sonrisa después de un peloteo imposible, late la certeza de que la excelencia no es casualidad, sino consecuencia.
Alcaraz nos recuerda que la grandeza no solo se mide en trofeos, sino en actitud.
Alcaraz lo encarna. 
Vive para mejorar, para pulir cada detalle, para entrenar pensando en ser un poco mejor que ayer. 
Su triunfo es un recordatorio de algo que a menudo olvidamos: que la excelencia no se improvisa, se construye.
Michael Jordan lo expresó con una frase que encaja perfectamente con el espíritu de Alcaraz:
“He fallado una y otra vez… y por eso he tenido éxito.”
Esa filosofía es visible en cada punto que juega.
En un mundo que aplaude el ego, Alcaraz elige la modestia. Tras cada partido agradece, reconoce méritos ajenos, sonríe sin arrogancia. 
La humildad es su sello.
Como dijo Andrés Iniesta, símbolo silencioso de nuestra historia deportiva:
En el deporte y en la vida, la humildad es lo que te mantiene creciendo.
Esa misma humildad es la que hace de Alcaraz un campeón admirado dentro y fuera de la pista.
Lesiones, presión, expectativas abrumadoras… y, sin embargo, él vuelve una y otra vez. 
Más fuerte más centrado,más sereno.
Su capacidad de levantarse recuerda la célebre frase de Muhammad Ali:
“No es la caída lo que te derrota, sino quedarte en el suelo.”
Alcaraz se levanta. Siempre.
Su manera de aguantar la tensión en los momentos críticos, de abrazar la presión como si fuera parte del juego, nos inspira a todos. 
En él vemos que la resiliencia no es solo resistencia: es transformación.
Alcaraz representa a quien progresa sin arrogancia, a quien compite sin perder la sonrisa, quien vuelve a casa cansado pero orgulloso.
Cuando gana él, sentimos que también gana un poco lo mejor de nosotros.
No hace falta empuñar una raqueta para aprender de Carlos Alcaraz.
Cree en tu talento, pero trabaja más que nadie.
Compite contigo mismo, no con los demás.
Acepta la presión: es señal de que estás donde querías estar.

Celebra sin presumir, pierde sin excusas.
Ama lo que haces, porque solo así el esfuerzo se convierte en alegría.
Como dijo Kobe Bryant, un referente para cualquier deportista del mundo:
“El momento en que te rindes es el momento en que dejas que otro gane.”
Alcaraz, con solo 22 años, parece vivir cada día bajo ese principio.
Ya lo dijo la mítica Billie Jean King
Los campeones siguen jugando hasta que lo hacen bien.” 
¡Grande, campeón!.
Y por muchos años.......


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